sábado, 15 de septiembre de 2007

Golem y chat chatachats


Un rabino con arcilla y su ciencia construyó una estatua que cobraba vida gracias al poder de algunas palabras mágicas, esta criatura obedecía todas las órdenes del rabino, pero para que la cosa fuera en buenos términos el Golem debía descansar y esto se lograba quitándole las palabras mágicas quedando el Golem en ese momento convertido en una estatua inerte.
La leyenda del Golem cuenta que un día el rabino se olvidó de quitarle las palabras mágicas y el Golem se descontroló y sembró la desgracia por donde pasaba, al final pudo ser detenido, pero el daño ya estaba hecho.

Conocer a alguien por los mundos virtuales puede ser tan peligroso como crear un Golem, la información que nos aporta la persona que se encuentra al otro lado de la red puede ser verdad o puede ser mentira pero son datos que se van incorporando a la idea que nos vamos construyendo.
Poco a poco se va creando una personalidad, idealizamos a esa persona y llenamos los importantes huecos que no conocemos con las ideas que mejor encajan en todo lo que vamos recibiendo.

A veces la cosa sale bien y en la mayoría de los casos la cosa sale mal porque la persona no es lo que nosotros pensábamos, incluso puede llegar a ser totalmente opuesta, y da igual que los datos recibidos hayan sido verdaderos o falsos, eso es lo de menos.

Es un error pensar que las personas se adaptan nuestros conceptos o que nos entienden a la perfección; si en la vida diaria la comunicación trae consigo muchos errores y malentendidos, en el mundo de los chats los errores son mayores.
Si no conocemos casi a la gente que nos rodea, ¿como vamos a conocer la personalidad de alguien cuyo mundo nos es ajeno y del que apenas conocemos unas pocos datos?

Somos unos ingenuos pensando que la imagen idealizada que hemos creado y que tanto nos gusta tiene vida y se llama de una determinada manera, la imagen idealizada es un mito que responde a nuestras necesidades, un engaño cruel propiciado por la necesidad de sentirnos apreciados o queridos o lo que sea.

Un sueño que puede ser muy hermoso pero que oculta la verdadera personalidad.
Tal vez es que estamos muy asqueados de la realidad que vivimos y buscamos una realidad acorde con las ideas mas sublimes que tenemos, pero esas ideas son solo utopías, fábulas y reflejos de purpurina que no aguantan ni el paso del tiempo ni de las dificultades.

Pasa con esto como con las borracheras, al día siguiente solo queda una resaca, un vago recuerdo y sensación de nausea y a veces de vergüenza por algunas tonterías que se han hecho.

Y no, de los imbéciles no se puede aprender nada, salvo a no ser imbécil.

Ard C

2 comentarios:

Pekeñavista dijo...

Todo es muy relativo, porque al fin y al cabo para que uno pudiera formarse bien la película, se debería dar el paso del contacto físico lo que viene siendo ver de que pie cojea cada uno incluido uno mismo, cosa que varias personas pasando mil años juntas a veces no llegan a enterarse de que va el asunto o simplemente lo mismo da porque a veces eso no hace la proximidad, y al final efectuando el encuentro lógico, terminaría siendo lo mismo que ocurre naturalmente, la alegría o la decepción, y si no se da el contacto físico, pues no hay ilusiones mágicas que valgan, queda todo en un pasatiempo, ni el más soñador o ilusionado es tonto, así pues el daño no es nada más que otra ilusión. Y si, ya se ha aprendido algo. Asi pues cada cual que elija hasta dónde quiere llegar, pero no es ni más ni menos raro o penoso el medio que tengas de conocer a alguien, es simplemente otro medio, que en vez de empezar desde la fachada empiezas desde los cimientos, en el mejor de los casos cuando los cimientos son sólidos y validos para poder sostener todo en su conjunto.

Foofighter dijo...

Precioso, Peke, precioso